Amnistía Internacional ha emitido una alarmante advertencia sobre el notable incremento de la pena capital en Medio Oriente durante el último año fiscal. Países como Irán y Arabia Saudita han establecido récords históricos en la ejecución de sentencias, lo que despierta serias preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos en la región.
El informe anota que en Irán, más de dos mil cien ejecuciones fueron llevadas a cabo, marcando la cifra más alta desde los años ochenta. Las autoridades iraníes utilizan la pena de muerte como una forma sistemática de control político, suprimiendo la disidencia y castigando a quienes cuestionan la autoridad del régimen.
Por otro lado, Arabia Saudita ejecutó a más de trescientas cincuenta personas en el mismo periodo, superando las cifras de años anteriores. Los procesos judiciales en este país han sido objeto de críticas internacionales por no cumplir con estándares mínimos de garantías procesales, lo que plantea dudas sobre la imparcialidad y justicia de los mismos.
Además, gran parte de estas ejecuciones en Arabia Saudita está relacionada con el combate al narcotráfico, un enfoque que contraviene las normativas globales que limitan la pena de muerte a crímenes que implican la pérdida de vidas humanas. Mientras tanto, Kuwait ha triplicado sus ejecuciones al endurecer sus leyes contra el tráfico de drogas, lo que ha llevado a los organismos internacionales a llamar a la vacilación en el uso de este castigo.
Los activistas instan a los gobiernos de la región a cesar inmediatamente estas prácticas, especialmente aquellas sustentadas en confesiones obtenidas bajo coacción. La continuidad de estas medidas podría agravar la situación de derechos humanos y potenciar la represión en una región ya en crisis.
Con información de entornoinformativo.com.mx

