Durante la producción de la nueva adaptación musical, las actrices principales lograron expresar su amor en una escena clave, rompiendo una regla implícita en Ciudad Esmeralda.
En la icónica historia de Wicked, ambientada en la tierra mágica de Oz, existe una tradición tácita que prohíbe la expresión de amor verbal en ciertos momentos cruciales. Esta regla, que se remonta a la visión original de la producción, buscaba mantener un aire de misterio y distancia entre los personajes principales. Sin embargo, durante el proceso de filmación de la reciente adaptación musical, las actrices protagonistas lograron desafiar esa norma en una escena de fuerte carga emocional.
En un ejercicio de improvisación, Ariana Grande y Cynthia Erivo crearon una secuencia donde la conexión profunda entre sus personajes se expresa mediante un acto simbólico en una puerta, que representa un momento de sinceridad y vulnerabilidad. Esta escena, que ahora es central en la narrativa, representa el momento en que ambas protagonistas admiten sus sentimientos, rompiendo así una regla no escrita que había perdurado en la historia de Oz.
El director de la producción explicó que esa acción simbólica refleja un acto de autenticidad y entrega, en un momento clave donde las emociones afloran en medio del relato. Agregó que la escena muestra cómo, en determinadas circunstancias, los personajes deben permitirse expresar sus sentimientos para avanzar en su historia personal, rompiendo con viejas convenciones y enriqueciendo la trama.
El cambio simboliza la evolución del relato y la aceptación de la vulnerabilidad, marcando un hito en la tradición de las representaciones de Wicked y en la narrativa de Oz, donde el amor y la sinceridad toman un protagonismo mayor en esta adaptación moderna.


