El cineasta mexicano participa en el Festival de Venecia con su adaptación del clásico literario, compitiendo por el León de Oro en un evento que también aborda temas sociales y políticos.
El Festival Internacional de Cine de Venecia de 2025 abrió con una destacada participación mexicana, destacando la presencia del renombrado cineasta Guillermo del Toro. En esta edición, Del Toro presenta una película que reinterpreta la historia de Frankenstein, basada en la novela de Mary Shelley publicada en 1818, en un estilo marcado por una estética gótica y una profunda exploración de temas como la violencia, la identidad y el autoconocimiento. La producción, distribuida por Netflix, busca ofrecer una visión emocional y personal del mito del científico que da vida a su creación, interpretada por Oscar Isaac, en un relato que trasciende la simple historia de horror para abordar la condición humana.
En rueda de prensa, Del Toro expresó que Frankenstein fue una especie de religión en su infancia, influenciado por su educación católica y su admiración por Boris Karloff, quien popularizó al monstruo en la famosa película de 1931. El director enfatizó que su versión intenta mostrar a personajes imperfectos y su derecho a seguir siendo tales, promoviendo un mensaje de comprensión y aceptación en contextos opresivos. Además, comentó que no considera a la inteligencia artificial como un monstruo moderno, sino que advierte sobre la ignorancia y la estupidez humanas, que considera una amenaza más frecuente.
El evento también sirvió como escenario para manifestaciones en apoyo a Palestina, donde miles de asistentes condenaron la ofensiva militar en Gaza y pidieron adoptar posturas responsables desde la industria del cine y el entretenimiento. La presencia de figuras internacionales y colectivos de cineastas, como Venice4Palestine, subrayó el compromiso del festival con temas políticos y humanitarios, al tiempo que reafirmó su papel como un espacio de discusión y reflexión global.
Este año, la competencia por el galardón principal, el León de Oro, se sumó a un contexto donde el cine y las voces independientes buscan no solo entretener sino también generar conciencia sobre temas urgentes de la actualidad internacional y social.
