Pamplona, España. – La medianoche del 14 de julio de 2002 resonó en Pamplona con el grito “¡Azúuuuuuucar!”, marcando el inicio del emocionante concierto de Celia Cruz. La despedida de los Sanfermines se llenó de alegría y ritmos cubanos mientras miles de asistentes, portadores de banderas de varios países latinoamericanos, se reunieron para disfrutar de la música de la icónica artista.
El evento comenzó puntual, aunque la artista no estaba inicialmente en el escenario. Durante este tiempo, el violinista Alfredo de la Fé deleitó a la audiencia con un tributo a Colombia, país que considera su segunda patria. La espera valió la pena cuando finalmente Pedro Knight, esposo de Celia Cruz, subió al escenario para presentarla, generando una gran ovación.
Al lograr entrar a la escena, Celia Cruz, vestida con un impresionante poncho rojo, desató la energía del público con su famosa expresión “¡Azúuuuuuucar!”. La artista interpretó temas reconocidos como “Que le den candela” y “La vida es un carnaval”. Su forma de conectar con la gente hizo que todos se sintieran incluidos en la celebración.
Un momento especial del concierto fue cuando, tras la interpretación de varios clásicos, apareció una tarta en honor a su aniversario de 40 años de matrimonio. La música de la marcha nupcial dio paso al inevitable cántico de “¡Que se besen, que se besen!”, al cual ambos respondieron con un tierno beso. Pedro permaneció en el escenario admirando la actuación de su esposa mientras ella cerraba la noche con “Guantanamera”, dejando a todos con el mismo grito que había enmarcado la velada.
La música y la celebración fueron un homenaje a la vida y legado de Celia Cruz, reafirmando su lugar en la historia musical de América Latina.

