Saint-Tropez, Francia. – La legendaria actriz francesa Brigitte Bardot, figura emblemática del cine europeo y una incansable activista por los derechos de los animales, fue despedida en una ceremonia íntima y sobria en la localidad de Saint-Tropez, donde residió en sus últimos años.
La despedida tuvo lugar tras su fallecimiento el 28 de diciembre, a la edad de 91 años, marcando el fin de una vida intensa, a menudo polémica, pero siempre profundamente influyente. La ceremonia comenzó con una misa sencilla en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, seguida de un acto privado en el cementerio junto al mar. Cientos de personas se congregaron en el puerto, siguiendo el evento a través de pantallas, quienes recordaron a Bardot no solo por su legado cinematográfico, sino también por su férrea defensa de los animales.
La trayectoria artística de Bardot dejó una huella imborrable en la historia del cine, especialmente por su papel en la liberación de las costumbres en la Francia de los años cincuenta y sesenta. Películas como “Y Dios creó a la mujer” (1956), “El desprecio” (1963), “Viva María!” (1965) y “La verdad” (1960) la consagraron como un ícono.
Tras retirarse del cine en 1973, Bardot dedicó su vida por completo a la protección animal. Fundó la Fundación Brigitte Bardot y lideró numerosas campañas contra la caza de focas y por la protección de fauna doméstica y silvestre. Su legado trasciende la pantalla, consolidándose como un símbolo de arte, compromiso social y una voz poderosa en la lucha por los derechos de los animales.
