La celebración del Día del Maestro en México resalta la importancia de los educadores en la formación de ciudadanos responsables y participativos. La educación es un pilar fundamental para el progreso de las sociedades, contribuyendo a la construcción de comunidades más cohesivas y productivas.
Desde tiempos antiguos, como en la Grecia clásica, se promovió la “paideia”, que integraba aspectos físicos, intelectuales y morales en la educación. A su vez, en las culturas prehispánicas, instituciones como el Calmécac y el Tepochcalli tenían el objetivo de preparar a sus alumnos para liderar en sus comunidades y perpetuar sus culturas mediante la enseñanza de diversas artes.
Sin embargo, a pesar de los avances significativos en la alfabetización a lo largo del siglo XX, aún persisten desafíos en el ámbito educativo. Se ha observado un notable rechazo a los estándares de excelencia bajo la Nueva Escuela Mexicana, lo que ha llevado a cuestionar la meritocracia y la importancia de una educación de calidad, alejándose de la búsqueda de altos niveles de conocimiento.
Además, el uso excesivo de dispositivos digitales ha llevado a una disminución en la atención y en la retención de conocimientos. La adquisición de habilidades y aprendizajes se ve afectada al compararse con metodologías de enseñanza más tradicionales y centradas en la interacción personal.
Este Día del Maestro evoca la gratitud hacia los mentores que han influido en el desarrollo de habilidades y valores. Las palabras de Aurelio Nuño, exsecretario de Educación, destacan la necesidad de revitalizar el sistema educativo como una base esencial para el bienestar social.
Con información de zocalo.com.mx

