La Escuela Básica N° 7351 “13 de Mayo” inició su andadura hace 22 años en condiciones precarias, bajo un árbol de mango en el barrio San Antonio. Con solo 80 alumnos, en un formato que utilizaba cartones y pizarras de madera, esta institución hoy alberga a más de 500 estudiantes en un compromiso inquebrantable por ofrecer educación accesible.
La historia comenzó en 2004, cuando un par de educadores, Amancio Noguera y Evelyn María Martínez, vieron una oportunidad crucial para ayudar a niños que carecían de acceso a la educación debido al cierre de otra escuela. Aquellos primeros estudiantes acudían a la Capilla Virgen de Fátima, buscando un lugar donde aprender sin importar su situación económica.
Los desafíos iniciales fueron significativos. Las clases se realizaban al aire libre, usando improvisaciones como cajas de tomate como asientos. Noguera, recordando esos difíciles inicios, enfatiza el esfuerzo colectivo, donde se recurrió a la venta de alimentos para financiar materiales educativos. En un censo realizado en 2005, se identificaron 150 niños que jamás habían estado en una aula, hecho que aceleró la determinación de los docentes.
Con el tiempo, la comunidad educativa empezó a buscar apoyo de diversas entidades. Un abogado local donó el terreno necesario para construir las instalaciones, mientras que la comunidad libanesa contribuyó al erigir el primer pabellón de la escuela, destacando la fuerza del trabajo conjunto. Los medios de comunicación también jugaron un papel crucial al visibilizar las condiciones en las que estudiaban los niños.
Hoy, la escuela cuenta con aulas climatizadas, tecnología y una infraestructura robusta, gracias a fondos de la Gobernación y recursos de Fonacide. El esfuerzo y la colaboración han dado frutos, transformando el espacio educativo y proporcionando un entorno de aprendizaje digno y completo para sus estudiantes.
Con información de ultimahora.com

