La propuesta de reducir en 40 días el calendario escolar generó controversia en el ámbito educativo. La Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Mario Delgado, anunció inicialmente que el ciclo terminaría el 5 de junio. La medida fue recibida con oposición masiva de maestros, padres y alumnos, lo que llevó a la SEP a retractarse.
Al principio, el anuncio se presentó como un "acuerdo unánime" entre entidades federativas. Sin embargo, esto fue rápidamente desmentido por Claudia Sheinbaum, quien puntualizó que se trataba únicamente de una propuesta. Pocas horas después, Delgado reafirmó que el cierre anticipado seguía en pie, contribuyendo a la confusión general.
Más que la descoordinación comunicativa, las justificaciones ofrecidas por el funcionario suscitaron un intenso debate. En su defensa, mencionó que la modificación de calendario respondía a factores como el Mundial de Fútbol y las altas temperaturas. Afirmó que las últimas semanas del ciclo eran improductivas, lo que generó críticas sobre su apreciación del arduo trabajo docente.
Voces del sector educativo señalaron que si las instituciones no son capaces de enfrentar el calor y carecen de infraestructura adecuada, el problema no radica en el calendario, sino en la falta de inversión y atención al sistema educativo. Así, la SEP enfrentó una nueva crisis, desviando la atención de temas críticos en el país.
En tanto, en Baja California, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda declaró que la entidad seguirá el calendario escolar establecido, con 185 días de clases y finalización para el 15 de julio. Esta afirmación también respondía a los comentarios de la Presidenta, quien dejó abierta la posibilidad de excepciones por razones climáticas en distintas regiones.
Con información de elimparcial.com

