Ciudad de México. – La economía mexicana enfrenta un panorama sombrío con advertencias de la calificadora S&P Global Ratings. Un desempeño económico sostenidamente deficiente podría poner en riesgo las calificaciones crediticias del país, actualmente en grado de inversión. El panorama se agrava ante la previsión de un crecimiento del PIB de apenas 0.37% para 2025, una cifra drásticamente inferior al 3.7% registrado en 2022.
S&P Global Ratings ha señalado que las calificaciones soberanas de México, que se encuentran en “BBB” en moneda extranjera y “BBB+” en moneda local, ambas con perspectiva Estable, podrían verse afectadas si no se implementan medidas correctivas. La agencia internacional enfatiza que el crecimiento económico prolongado por debajo de las expectativas debilita las finanzas públicas y eleva el riesgo crediticio.
El reporte detalla que la economía nacional experimentó una caída del 0.3% en el tercer trimestre del año pasado, y las proyecciones para 2026 no son mucho más alentadoras, con una expansión esperada de poco más del 1%. Esta debilidad estructural contrasta con fortalezas previas como la flexibilidad externa y una política monetaria creíble, las cuales han sido pilares para la estabilidad del país en el pasado.
Las debilidades clave, según S&P, son internas. Incluyen un crecimiento económico a largo plazo insuficiente, deficiencias operativas y financieras en empresas estatales como Pemex, y una carga de deuda soberana en aumento. Estos factores plantean pasivos contingentes para el gobierno, incrementando la vulnerabilidad ante shocks económicos.
Para mejorar la calidad crediticia y mitigar estos riesgos, S&P sugiere una gestión política y económica efectiva que impulse la inversión y eleve el crecimiento per cápita. Asimismo, se subraya la importancia de fortalecer la flexibilidad presupuestaria, reconstituir amortiguadores fiscales y ampliar la base tributaria no petrolera.
La agencia advierte que la incapacidad de reducir los déficits fiscales y contener la carga de la deuda pública podría resultar en costos de financiamiento mayores a los esperados. El país ya experimentó un déficit presupuestal significativo en 2024, atribuido en parte a la financiación de proyectos insignia gubernamentales.
El contexto histórico muestra que la calificación soberana en moneda extranjera de México se ajustó a “BBB” en marzo de 2020, tras haber estado en “BBB+”, debido a la crisis económica global por la pandemia. Aunque la perspectiva se elevó a Estable en julio de 2022, las advertencias actuales de S&P resaltan la necesidad de acciones concretas para mantener la solidez económica y financiera del país.
