La pérdida de empleos y cierre de empresas reflejan un mercado laboral frágil, mientras crece la incertidumbre para 2026.
El año 2025 mostró un mercado laboral mexicano debilitado, con una significativa pérdida de empleos formales y cierre de negocios. Aunque las cifras oficiales sugieren cierta estabilidad, la realidad revela desafíos profundos que amenazan el crecimiento futuro.
En diciembre de ese año, se reportaron unas 320,692 pérdidas en empleos formales, una cifra alta, pero presentada como la más baja en una década. La generación de nuevos puestos en el año alcanzó aproximadamente 278,697, incluyendo empleos en plataformas digitales. Sin embargo, tras restar los empleos de empresas como Uber y Rappi, solo quedaron unos 72,000 nuevos empleos formales, muy por debajo de las expectativas nacionales.
El análisis de datos demuestra que en 2025, por cada nuevo empleo formal, la economía perdió unos 2.500 empleos informales, que representan más de la mitad del mercado laboral, según cifras del INEGI. La alta informalidad afecta la seguridad social y las prestaciones, dificultando la verdadera recuperación económica.
El cierre de patrones también evidenció la fragilidad del mercado. En 2025, 25,667 empleadores se desvincularon del IMSS, indicando una tendencia decreciente en la capacidad de las empresas para sostener empleos formales. La creación de nuevas compañías y el aumento en cargas fiscales dificultan la sostenibilidad del sector empresarial.
Las causas principales incluyen un crecimiento económico estancado y políticas que han afectado la inversión y el emprendimiento. La prohibición de la subcontratación ha impactado negativamente en la generación de empleos, y la burocracia continúa siendo un obstáculo para la creación de nuevas empresas.
El contexto internacional también es importante. La comparación con otros países revela que México tiene tasas de desempleo que, aunque bajas en cifras oficiales, no reflejan el estado real del mercado laboral, agravado por la poca protección social de quienes trabajan en la informalidad.
A nivel macroeconómico, la economía mexicana permaneció en estancamiento durante 2025. La falta de crecimiento afecta directamente la generación de empleos, manteniendo el mercado frágil. Sin una política de impulso a la inversión y el empleo, los próximos años podrían reflejar más deterioro.
Analizando el panorama, la recuperación laboral requiere un cambio estructural en las políticas económicas y laborales. Sin crecimiento sostenido, la creación de empleos formal no será suficiente para absorber la población que ingresa al mercado laboral cada año.
Para 2026, las expectativas indican que solo un crecimiento económico fuerte puede revertir estas tendencias. La implementación de medidas para estimular la inversión y reducir cargas burocráticas sería fundamental para estabilizar el mercado y ofrecer mejores oportunidades laborales.
En definitiva, 2025 fue un año desafiante para el mercado de trabajo mexicano. La pérdida de empleos y cierre de empresas son señales claras de una economía que necesita cambios profundos y una estrategia clara para recuperar la confianza empresarial y laboral.
