Factores económicos y de infraestructura frenan la adopción de vehículos eléctricos.
El mercado automotriz mexicano presenta un cambio cauteloso en sus dinámicas. Aunque el 65% de los consumidores planea adquirir un vehículo en los próximos dos años, el interés por autos híbridos y eléctricos ha disminuido. La incertidumbre económica y política lleva a muchos a buscar certezas en lugar de promesas tecnológicas.
Los precios en ascenso y la falta de infraestructura de recarga adecuada son obstáculos críticos. Actualmente, solo el 34% de los puntos de carga públicos están disponibles, lo que añade fricción a la experiencia del consumidor. A pesar de que los vehículos eléctricos ofrecen ahorro en mantenimiento, su adopción enfrenta barreras logísticas que desmotivan a los compradores.

