Ciudad de México. – A pesar de que México ha alcanzado cifras récord en exportaciones, consolidándose como el principal proveedor de Estados Unidos, su Producto Interno Bruto (PIB) se mantiene estancado, revelando una compleja desconexión entre el dinamismo comercial y el crecimiento económico nacional. El país ha ganado terreno significativo en las importaciones estadounidenses, alcanzando una participación del 17.7% en octubre, la mayor proporción para cualquier nación en un solo mes. En lo que va de 2025, México se posicionó como el principal proveedor de bienes para EE. UU., superando a Canadá y China, con exportaciones por 447,998 millones de dólares.
El impulso exportador se ha concentrado notablemente en sectores no automotrices. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones manufactureras no automotrices experimentaron un crecimiento del 16.1%, mientras que el sector automotriz sufrió una contracción del 4.6%, impactado por aranceles sectoriales impuestos por Estados Unidos. El capítulo 84, que abarca reactores, calderas y maquinaria, ha sido el motor de este crecimiento, impulsado por un alza superior al 80% anual en las exportaciones de equipo de cómputo.
Sin embargo, este auge exportador no se ha traducido en un mayor crecimiento económico interno. El PIB mexicano cayó 0.3% trimestral en el tercer trimestre de 2025 y apenas avanzó 0.4% en los primeros nueve meses del año, evidenciando la debilidad de las actividades secundarias, especialmente la manufactura, que retrocedió 2.7% anual.
Enrique Covarrubias, director de análisis económico de Actinver, explica que el crecimiento de las exportaciones no automotrices no impulsa el PIB de manera significativa porque generan poco valor agregado interno. Sectores como el de computadoras y electrónicos, que dependen en gran medida de insumos importados y se centran en etapas finales de ensamble, tienen un efecto multiplicador limitado en la economía. Contrastó esta situación con la industria automotriz, la cual posee una cadena productiva más profunda y diversificada dentro del país, lo que genera un mayor impacto en crecimiento, inversión y empleo formal por cada dólar exportado.
El auge de las exportaciones de componentes electrónicos, como los chips, se ha visto beneficiado por aranceles bajos y el reacomodo comercial de Estados Unidos, así como por el nearshoring. No obstante, el reto para México radica en incrementar el contenido nacional y la integración productiva de estos sectores para que puedan sustituir al automotriz como motor económico. La clave, según Actinver, no es solo exportar más, sino retener una mayor proporción del valor generado en las cadenas globales de suministro. Actualmente, la debilidad del sector automotriz, que aún representa una parte considerable de la manufactura, sigue arrastrando la inversión, el empleo y la producción industrial, a pesar de la diversificación de la canasta exportadora y la ganancia de participación en el comercio global.
