Ciudad de México. – La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 presenta un panorama de incertidumbre para la integración económica de Norteamérica, con cuatro escenarios posibles que podrían afectar sectores clave, según coinciden empresarios y expertos. La posibilidad de presiones por parte de Estados Unidos, una extensión de las negociaciones hasta 2027 o incluso un escenario de renegociación sustancial, son algunas de las perspectivas que marcan el futuro del acuerdo comercial que entró en vigor en julio de 2020. El T-MEC, que reemplazó al TLCAN, tiene una vigencia de 16 años y establece una revisión obligatoria a los seis años de su implementación, es decir, el próximo 1 de julio. Si bien el objetivo es continuar con el acuerdo por otros 16 años, la falta de consenso podría derivar en revisiones anuales durante una década, con el riesgo de que el pacto concluya si no se alcanza un acuerdo. Expertos señalan que México y Canadá podrían encontrarse en desventaja, especialmente si Donald Trump aprovecha la coyuntura electoral en Estados Unidos con fines políticos. Se anticipa que Estados Unidos pueda imponer condiciones desfavorables, endureciendo reglas como el porcentaje mínimo de contenido regional, actualmente fijado en 75 por ciento, lo que afectaría a industrias como la automotriz, electrónica y textil. No obstante, el sector empresarial se muestra a favor de la continuidad del T-MEC, considerándolo esencial para fortalecer la región de Norteamérica frente a bloques económicos como el asiático y el europeo. Organizaciones como el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) y el Consejo Mexicano de Negocios han expresado su deseo de un acuerdo trilateral que brinde certidumbre y mayores niveles de integración, destacando los beneficios económicos significativos generados por el tratado. Las cifras de exportación respaldan la importancia del T-MEC. Entre enero y agosto de 2025, las exportac
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