Ciudad de México. – La reciente decisión de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de eliminar la exención de aranceles a las importaciones de carne de res y cerdo está generando un panorama complejo para el mercado mexicano, con potenciales beneficios para consumidores y productores nacionales, pero posibles afectaciones para sectores como el de la taquería y la restaurantería.
La medida, que revierte la política implementada en 2022 para contener la inflación post-Covid-19, busca fortalecer la producción agroalimentaria nacional y reducir la dependencia de las importaciones. Según carniceros locales, esto podría significar un repunte en las ventas y la preferencia por la carne mexicana, que se considera de mayor calidad.
Diego Mendoza, propietario de la Carnicería Mendoza, expresó optimismo: “Volvemos a lo mismo: es consumir lo que producimos los mexicanos. Por ejemplo, el bistec congelado (extranjero) tiene un precio de 220 y el fresco (mexicano) de 250, ahora la ama de casa va a preferir el fresco que el congelado”. Carnicerías en mercados locales, que en su mayoría expenden producto guanajuatense, ven un panorama alentador para competir con los precios bajos de la carne importada.
Sin embargo, la otra cara de la moneda recae sobre aquellos que dependen de la carne importada por sus costos accesibles. “La situación con cualquier arancel y cobro que se hace, en este caso en la importación de productos, es que al final es una cadena que va a terminar afectando al bolsillo del consumidor final”, advirtió Raúl Muñoz, de Carnicería Raúl, señalando el impacto en taqueros y restauranteros que compran al mayoreo.
La carne proveniente de Estados Unidos y Brasil, aunque dominante por sus precios, ha sido criticada por su calidad inferior y potencial desperdicio. La nueva política resalta la importancia de fomentar el consumo de productos locales y nacionales.
