Ciudad de México. – La economía de Estados Unidos, marcada por la inflación y la percepción de un bolsillo debilitado, se perfila como el principal talón de Aquiles del presidente Donald Trump en el crucial año 2026. Estos factores económicos erosionan su aprobación más que la migración, coincidiendo con la agenda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y las elecciones intermedias.
Históricamente, las bajas expectativas económicas de los votantes tienden a influir de manera decisiva en los resultados electorales. En la más reciente encuesta AP-NORC, solo el 31% de los adultos aprueba el manejo de la economía por parte de Trump, su nivel más bajo durante su segundo mandato. A pesar de que la seguridad fronteriza, uno de sus temas bandera, mantiene un 50% de aprobación, la insatisfacción ciudadana se centra en el deterioro del poder adquisitivo y las expectativas inflacionarias.
Datos de la Universidad de Michigan indican una “incertidumbre sustancial sobre el futuro económico”, persistiendo la preocupación por los precios a largo plazo. Para el consumidor, esto se traduce en una dificultad para prever el rendimiento de sus ahorros y salarios, generando un nivel de duda superior al observado en 2024.
Esta deteriorada confianza del consumidor, sumada a que solo el 17% de los estadounidenses considera que sus ingresos han mejorado respecto al año anterior, son situaciones que podrían extenderse durante 2026, aumentando la presión política sobre Trump. Morgan Stanley advierte que los aranceles y los estímulos preelectorales podrían reavivar la inflación en un momento de alta sensibilidad al costo de vida.
Actinver subraya que los aranceles y una política migratoria más agresiva ya han afectado la aprobación presidencial, incrementando el riesgo político de cara a la revisión del T-MEC. Cualquier endurecimiento comercial podría agravar el descontento económico.
La presión sobre la Casa Blanca para mostrar resultados económicos tangibles se refleja en el énfasis en recortes de tasas, inversión en proyectos estratégicos y un discurso comercial más firme. Si los demócratas logran una mayoría en la Cámara de Representantes, Trump enfrentaría mayores restricciones políticas para impulsar cambios comerciales profundos, aumentando la incertidumbre sobre el T-MEC y la política arancelaria.
Análisis de Moody’s Analytics señalan que el 10% de los hogares con mayores ingresos representó el 49.2% del gasto de consumo hasta el segundo trimestre de 2025, el nivel más alto desde 1989. Un reporte de la Reserva Federal de Dallas corrobora esta tendencia, indicando que el 20% de mayores ingresos genera cerca del 57% del gasto total, lo que podría explicar el desplome del 40% en las expectativas de consumo de bienes duraderos entre enero y noviembre de 2025.
La OCDE proyecta una desaceleración para Estados Unidos en 2026, con un crecimiento del PIB del 1.5%, afectado por aranceles, menor inmigración y recortes en el gasto público. Se prevé que la inflación se mantenga por encima del 2% hasta mediados de 2026, a pesar de la persistente inversión en IA y una posible moderación de tasas.
