Ciudad de México. – En enero, México experimentó una caída del 0,9% en su actividad económica, la mayor desde diciembre de 2024. Este retroceso refleja un enfriamiento económico en un contexto de debilitamiento interno y factores externos que impactan los sectores clave.
El Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) evidenció que todos los grandes sectores de actividad tuvieron un retroceso. Las actividades secundarias, que incluyen industria y construcción, fueron las más afectadas, con una disminución del 1,1% mensual, destacándose una contracción importante en manufacturas y minería.
El sector primario también mostró números negativos, con una caída del 3,7% en comparación con diciembre. La energía, el agua y el gas, parte de las actividades secundarias, sufrieron un descenso del 1,9%. Las actividades terciarias, que abarcan servicios, también experimentaron un retroceso del 0,6%.
A pesar de este descenso mensual, en términos anuales, el sector agropecuario creció un 2,4%, mientras que los servicios aumentaron un 0,9%. Sin embargo, la industria continuó en un estado negativo, lo que resalta la desigual recuperación entre sectores.
Este retroceso en enero se presenta en medio de condiciones económicas adversas, incluyendo una baja en el consumo y una disminución en las remesas desde los Estados Unidos. No obstante, el Banco de México ajustó su proyección de crecimiento para 2026 a un 1,6%, mejorando las expectativas tras un cierre positivo del PIB en 2025.

