Uno de los integrantes de la Junta señaló que el ciclo de recortes podría reanudarse una vez que las condiciones macroeconómicas lo justifiquen, a medida que el periodo de ajustes en los precios relativos transcurra sin generar efectos de segundo orden. Otro miembro destacó la importancia de considerar diversos factores al evaluar la postura monetaria, incluyendo la implementación de nuevos impuestos especiales y aranceles, que se suman a los choques que ya han presionado los precios de las mercancías en la primera mitad de 2025. A pesar de que la tasa de referencia nominal y la tasa real se mantienen por encima de sus valores históricos, ya no se encuentran en los niveles excepcionalmente altos observados a principios de 2025, lo que sugiere un enfoque de “esperar y ver”.
Se enfatizó que la continuidad del proceso de ajustes en la tasa dependerá de que no se materialicen efectos de segundo orden, que el balance de riesgos para la inflación no se deteriore y que los pronósticos sean consistentes con los nuevos choques inflacionarios, además de que los datos no muestren presiones generalizadas sobre los precios. La entrada en vigor de impuestos y la posible volatilidad financiera derivada de negociaciones comerciales son algunos de los factores a monitorear.
Un integrante de la Junta de Banxico agregó que el ciclo de recortes no ha concluido, pero se considerará una mayor gradualidad en los ajustes a la tasa durante la primera mitad del próximo año. Esta medida, se argumenta, fortalecería la reevaluación del panorama inflacionario y ofrecería flexibilidad para confirmar que los cambios en precios relativos no afecten el proceso de formación de precios.
Por su parte, el subgobernador Jonathan Heath abogó por mantener la tasa sin cambios en la pasada decisión, argumentando la necesidad de evaluar meticulosamente el tiempo requerido para revertir la creciente tendencia de la inflación subyacente y calibrar la posible reversión de la inflación no subyacente. Heath recalcó la importancia de ajustar el pronóstico a una trayectoria más creíble y de evaluar la suficiencia de la postura monetaria actual para alcanzar la meta de inflación. Incluso, advirtió sobre la posibilidad de volver a incrementar la tasa objetivo si la convergencia no se materializa, como una medida para dimensionar la magnitud del problema y actuar consistentemente con el mandato prioritario del banco central.
