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Economía

Baja California y el T-MEC: Clave para la Competitividad de México ante la Revisión de 2026

La revisión del T-MEC en 2026 representa una oportunidad estratégica para México. Baja California lidera iniciativas para blindar inversión y talento ante el 'smartshoring', abordando riesgos como la incertidumbre regulatoria y la disponibilidad de agua.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – La economía mexicana se encuentra en un momento crucial, con Baja California y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) delineando el camino hacia una mayor competitividad. La próxima revisión del T-MEC en 2026 se perfila como un evento estratégico que podría definir el futuro de la inversión, el talento y las cadenas de valor en el país, especialmente en el contexto del ‘smartshoring’.

El ‘smartshoring’, que optimiza la ubicación de operaciones y procesos de negocio a nivel global, posiciona a México como un actor fundamental en la integración de las cadenas de suministro regionales. Para consolidar este liderazgo, es esencial analizar los resultados económicos recientes y anticipar los desafíos que traerá la revisión del T-MEC.

Al cierre del tercer trimestre, la Inversión Extranjera Directa (IED) acumuló 40,906 millones de dólares, con proyecciones de alcanzar los 45,000 millones. Se espera un crecimiento del PIB del 0.4%, una inflación cercana al 4.1% y una posible reducción de la tasa de referencia a 7.25%. Las exportaciones manufactureras muestran dinamismo con un avance del 7.49% anual, a pesar de ajustes en la producción interna y la industria automotriz.

Sin embargo, persisten riesgos como la disponibilidad de agua, la incertidumbre regulatoria y una fiscalización intensiva. Ante este panorama, Baja California organizó en octubre de 2025 una Consulta Regional del T-MEC, coordinada por Deloitte y la Secretaría de Economía e Innovación estatal. Este proceso multisectorial reveló que el 80% de los participantes confirma la alta integración con Norteamérica, y el 70% percibe un impacto positivo del T-MEC en la economía estatal, identificando oportunidades en inversión, empleo y acceso competitivo.

Las propuestas sectoriales incluyen la digitalización aduanera y reglas de origen claras en automotriz y manufactura; certidumbre regulatoria y cooperación trilateral en energías renovables; incentivos e infraestructura eléctrica para semiconductores; y el reconocimiento mutuo de registros sanitarios en dispositivos médicos para agilizar aprobaciones.

La hoja de ruta propuesta para 2025-2026 contempla inspección conjunta y trazabilidad digital en fronteras, programas de formación y movilidad de talento, incentivos a clusters estratégicos, certidumbre energética y la creación de un Consejo Estatal del T-MEC. La competitividad futura dependerá de la capacidad de ejecutar estas medidas en tiempo récord, consolidando la posición de México en la economía global.

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