De acuerdo con Cuauhtémoc Rivera, dirigente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el impacto se ha visto agravado por un incremento inusual en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). A diferencia de las actualizaciones automáticas por inflación, este año las tasas se elevaron de forma significativa, afectando directamente el precio de productos de consumo cotidiano como cigarros y bebidas saborizadas, y generando aumentos generalizados en básicos como tortillas, pan y lácteos.
Esta presión en los costos, sumada a una inflación que, si bien contenida en cifras generales, impacta servicios y productos procesados, junto con el aumento del salario mínimo, el encarecimiento de la energía y el transporte, y la incertidumbre económica, han llevado a muchos negocios al borde de la quiebra. La ANPEC ya había advertido sobre una cascada de incrementos, y la realidad parece confirmar sus pronósticos, obligando a los comerciantes a operar con márgenes más reducidos o, en muchos casos, a fiar productos para mantener a flote sus ventas.
El panorama se complica aún más al considerar factores como la inseguridad y la extorsión, que según reportes previos, pueden absorber hasta un 25% de las ganancias de un pequeño negocio. La combinación de menores ventas, mayores gastos operativos y la pérdida de una parte significativa de sus utilidades, pone en riesgo la supervivencia de un sector vital para la economía mexicana.
