Ciudad de México. – A partir de 2026, se implementarán ajustes en la plataforma fiscal que, si bien no introducen nuevos impuestos, sí elevan la carga tributaria tanto para ciudadanos como para empresarios, según advirtió Eduardo Salas Avilés, presidente del Colegio de Contadores. Estos cambios ya se reflejan en un mayor desembolso por parte de los consumidores y un panorama más complejo para el sector productivo.
El impacto inmediato se percibe en productos de consumo cotidiano. Artículos como refrescos, bebidas saborizadas y dietéticas, así como cigarros, han experimentado incrementos significativos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con aumentos que oscilan entre el 160 y el 200 por ciento. Esto se traduce directamente en un encarecimiento de estos productos para el consumidor final.
Salas Avilés detalló que, además de los impuestos indirectos, la autoridad fiscal ha anunciado una postura más enérgica en materia de fiscalización, lo que intensifica la presión sobre contribuyentes y empresas. La reciente actualización de la Resolución Miscelánea Fiscal y las disposiciones del Impuesto Sobre la Renta (ISR), publicadas el 28 de diciembre, incorporan modificaciones alineadas a la inflación.
Las tablas del ISR han sido ajustadas conforme a los parámetros legales, resultando en un incremento efectivo en el monto de impuestos a pagar. Las tasas aplicables varían entre el 1.92% y hasta el 35%, dependiendo del tipo de ingreso, el ejercicio fiscal y el monto percibido.
En el caso de las personas físicas, se recordó que quienes perciben un salario mínimo no están obligados a pagar ISR, ya que su cobro en ese nivel es inconstitucional. Sin embargo, aquellos que superan ligeramente dicho ingreso sí están sujetos al impuesto, lo que podría derivar en que su ingreso neto sea menor al salario mínimo tras la deducción fiscal. Por ejemplo, una persona que gana 9,600 pesos mensuales podría ver reducido su ingreso disponible al tener que cubrir el ISR correspondiente si rebasa el umbral establecido.
Para el sector empresarial, el escenario se presenta aún más desafiante. Aunque no se han creado nuevos gravámenes, los ajustes en valores y tabuladores fiscales implican pagos considerablemente más elevados, representando un impacto fiscal importante para las compañías durante el presente año.
