El entrenador uruguayo aclaró su regreso a su país y destacó la importancia de la oportunidad en el club mexicano y las decisiones de la dirigencia. Vicente Sánchez anunció formalmente su salida del club Cruz Azul, pocas semanas después de haber llevado al equipo a ganar la Copa de Campeones de la Concacaf, un logro emblemático para el conjunto mexicano. El uruguayo, que asumió el cargo tras la salida de Martín Anselmi, dirigió a la máquina durante 28 partidos, cosechando 18 victorias, 8 empates y solo 2 derrotas en una etapa que marcó su carrera. Este cambio sucedió en un contexto en el que, pese a los buenos resultados, la eliminación en los playoffs ante Club América generó especulaciones sobre su continuidad. La directiva decidió reemplazarlo, contratando a Nicolás Larcamón de cara al torneo de Apertura 2025, en una decisión que Sánchez reconoce fue tomada por la presidencia del club. Además de expresar su respeto por la decisión, el técnico valoró la oportunidad que le brindó el club, subrayando que su paso en Cruz Azul quedó marcado por haber entrado en la historia del equipo, considerado uno de los clubes más históricos del fútbol mexicano. La salida del estratega generó opiniones divididas, especialmente por el hecho de haber conquistado un título internacional, una situación poco común en la dinámica de renuncias en el fútbol profesional. En un análisis de su situación actual, Sánchez manifestó sentirse tranquilo y abierto a futuras oportunidades. Mencionó mantener diálogo con varias instituciones en México y Uruguay, aunque sin acuerdos formales en ese momento. La decisión de su salida refleja la complejidad de la gestión en el fútbol de alto nivel, donde los resultados y las decisiones institucionales a menudo marcan caminos distintos para los entrenadores. Este episodio subraya también el valor de los logros deportivos en la percepción pública y la expectativa de continuidad en los clubes, aspectos que influyen en la carrera de los estrategas y su relaci
