Una serie de 12 disparos en la tanda definitiva en la final entre Toluca y Tigres marca un nuevo récord en el fútbol mexicano, en una noche llena de tensión y errores.
Una final de la Liga MX que permanecerá en la memoria por su dramatismo y duración quedó marcada por una tanda de penales inédita en la historia del fútbol mexicano. Después de un empate en el marcador global, tanto Toluca como Tigres enfrentaron una definición desde el punto penal que se extendió en mortal muerte súbita, alcanzando las 12 rondas. La serie estuvo plagada de errores en tiros y atajadas, incluyendo fallos de jugadores y porteros, en un escenario que mantuvo a los espectadores en vilo.
Este hecho representa uno de los registros más largos registrados en una final de la Primera División mexicana. La duración excepcional de la tanda añade un capítulo más al historial de emocionantes desempates en la liga, donde previamente se habían realizado jornadas similares con hasta 20 disparos, como en duelos entre América y Santos Laguna en 2014, y en la final entre Pumas y Tigres en 2015.
El desenlace final se decidió cuando el atacante de Toluca, Alexis Vega, convirtió su penal en la ronda 12, tras un fallido de Ángel Correa, asegurando el título para el conjunto escarlata. La victoria consolidó además el bicampeonato del club y cerró una noche que será recordada por su intensidad y por instaurar un nuevo récord de tanda de penales en la historia del fútbol mexicano.
Este evento evidencia la imprevisibilidad y la tensión inherentes a las definiciones por penales en el fútbol de alto nivel, consolidando la importancia de la disciplina y la precisión en momentos decisivos que definen campeonatos.
