Los precios de los boletos para la selección mexicana superan los costos de asistir a partidos de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en su última Copa del Mundo, evidenciando los altos costos de apoyar a la selección local.
A seis meses del inicio de la Copa del Mundo 2026, la venta anticipada de boletos revela costos elevados para seguir a la selección mexicana, lo que refleja un aumento en las dificultades para los aficionados nacionales. Los juegos de apertura en el Estadio Azteca, en los que México enfrentará a Sudáfrica, presentan precios que alcanzan casi los 50 mil pesos, con entradas en categorías premium que superan los 44 mil pesos. Para los partidos en fase de grupos, el costo total para un aficionado que desee asistir a los tres encuentros puede llegar a aproximadamente 70 mil pesos, dependiendo de la ubicación de los boletos.
En contraste, asistir en vivo a los partidos en los que jugarán Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en la fase de grupos tiene un costo mucho menor, con precios que oscilan entre 4,955 y 13,090 pesos. La diferencia en los costos refleja un fenómeno que genera cuestionamientos sobre la accesibilidad para los seguidores de la selección mexicana, quienes deben afrontar precios significativamente elevados para apoyar a su equipo en casa.
Este fenómeno no solo evidencia los altos precios del fútbol internacional, sino que también plantea una reflexión sobre la desigualdad en el acceso a los eventos deportivos en un país apasionado por el fútbol. A medida que la ciudadanía se prepara para la próxima justa mundialista, las cifras dejan en evidencia que seguir a la selección en el Mundial será una experiencia costosa y exclusiva para la mayoría.
El proceso de venta de boletos continúa en su tercera fase, abierta hasta el 13 de enero de 2026, con la confirmación de partidos y sedes para los aficionados seleccionados a partir de febrero. La always presente pregunta es cómo estas tarifas impactarán la participación de los seguidores mexicanos en un evento que concentra la atención mundial.
Los precios más altos para seguir a la selección en los partidos de grupo, que pueden superar los 70 mil pesos, contrastan con las oportunidades más económicas para ver a figuras como Messi y Cristiano. Es un reflejo de cómo la economía influye en la cultura futbolística, transformando un evento que une a millones en un privilegio para unos pocos.
