La selección mexicana juvenil aseguró su puesto en el podio mundial tras una emocionante tanda de penales en Marruecos, reafirmando su crecimiento en categorías femeninas.
La selección mexicana Femenil Sub-17 logró colgarse la medalla de bronce en el Mundial juvenil tras vencer a Brasil en una tanda de penales en Marruecos. El partido, disputado en el Estadio Olímpico de Rabat, culminó con un empate 1-1 en el tiempo regular y una definición desde los once pasos que favoreció a las mexicanas.
Durante el primer tiempo, ambos equipos mostraron un juego equilibrado con oportunidades en las áreas rivales, sin dominio claro. México optó por una estrategia defensiva sólida y contragolpes efectivos, mientras que Brasil intentaba imponer su ritmo con velocidad en banda, buscando vulnerar la defensa mexicana.
El marcador se abrió cerca del final del partido, cuando Kaylane Vieira anotó para Brasil en el minuto 79 tras una jugada en el área. México, en busca del empate, intensificó su presión y, en el tiempo de compensación, una jugada de tiro libre terminó en autogol de Evelin, la defensora brasileña, que envió el balón a su portería.
En la definición por penales, la arquería mexicana fue clave. Valentina Murrieta atajó dos disparos, mientras que sus compañeras mantuvieron la calma para convertir sus oportunidades, culminando con un penal decisivo de Fernanda Monroy que aseguró el tercer lugar para México. Este resultado refleja la continuidad y el avance del talento joven en el fútbol femenino mexicano, que ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años.
El equipo dirigido por Miguel Gamero suma su tercer podio mundial en categorías juveniles, consolidando a México como una potencia emergente en el fútbol juvenil femenino a nivel internacional. Destaca también la actuación de Murrieta, considerada una de las mejores jugadoras del torneo por sus momentos destacados y liderazgo bajo los tres palos.
