La figura de Manuel Lapuente, reconocido por su paso como jugador y técnico, dejó un legado en equipos como Monterrey, Puebla, Necaxa y Tigres, así como en la selección nacional mexicana.
El fútbol mexicano se encuentra de luto con el fallecimiento de Manuel Lapuente, una de sus figuras más influyentes, ocurrido el 25 de octubre a los 81 años de edad. Nacido en Puebla en 1944, Lapuente debutó en el Club de Futbol Monterrey en 1964, iniciando una carrera que lo llevó a jugar en diversos equipos y a consolidarse como referente del deporte en el país. Su paso por Rayados fue destacado, logrando buenas posiciones en la tabla general en las temporadas 1964/1965 y 1965/1966, contribuyendo con goles y liderazgo en la cancha.
Posteriormente, su trayectoria incluyó clubes como Puebla, Necaxa y Atlas, donde acumuló experiencia que más tarde potenciaría en su faceta como entrenador. Como técnico, dirigió en dos etapas a Tigres, estableciendo cimientos importantes para su desarrollo institucional. Además, tuvo una destacada etapa al frente de la selección mexicana, dejando huella en la historia del fútbol nacional.
La relevancia de Manuel Lapuente en la historia del balompié radica en sus múltiples títulos de liga y copa, conquistando campeonatos con Puebla, Necaxa y América, así como en su rol como formador de talento y estratega. Su influencia trasciende el ámbito deportivo, siendo un ejemplo de compromiso y trayectoria en el fútbol mexicano.
En un contexto más amplio, la partida de Lapuente remueve recuerdos de una época dorada del fútbol en México, destacando la importancia de figuras que, más allá de logros y trofeos, dejan una profunda huella en la cultura deportiva del país.
