El defensa de Cruz Azul sufrió una caída severa en la cancha del Estadio Universitario, poniendo en riesgo sus opciones futuras, incluido el Mundial 2026. Durante la segunda mitad de la semifinal entre Tigres y Cruz Azul, en el Estadio Universitario, Jesús Orozco Chiquete sufrió una lesión que generó preocupación en el conjunto celeste. La jugada ocurrió en los minutos finales, cuando el defensor ingresado en el minuto 63 intentó bloquear un disparo de Ángel Correa. El balón impactó en su pie derecho, provocando una caída dramática y una lesión en el tobillo que lo dejó tendido en el césped, evidenciando un dolor intenso. La atención médica fue rápida, pero debido a la gravedad aparente, Orozco tuvo que abandonar el campo en camilla, y el equipo terminó con diez jugadores. En conferencia de prensa, el técnico Nicolás Larcamón expresó la incertidumbre respecto a la recuperación del jugador, señalando que todo indica una lesión seria, posiblemente una fractura con daño ligamentario, con un tiempo de recuperación estimado entre tres y cinco meses. La lesión complica la participación de Orozco en eventos importantes, como la Copa Intercontinental y sus expectativas de integrar la selección mexicana para el Mundial de 2026, en un momento en que el jugador busca consolidar su lugar en la selección nacional. La lesión de Orozco ocurre en un contexto en el que el futbolista, presentado en Cruz Azul en 2025, busca destacar y asegurar su convocatoria mundialista, por lo que esta eventualidad representa un golpe duro en su carrera futbolística y en las aspiraciones de su equipo. La relevancia de este incidente trasciende lo deportivo, al impactar la planificación del equipo y las perspectivas del representativo nacional. La atención médica y los próximos estudios determinarán la magnitud definitiva de la lesión y las medidas a seguir, pero la espera de un diagnóstico definitivo mantiene en vilo a la afición y al entorno del futbol mexicano.
