La trayectoria del mediocampista y entrenador que impulsó a Xolos a la élite del futbol mexicano y dejó huella en ambos clubes.
Joaquín del Olmo, originario de Tampico, Tamaulipas, se destaca como un punto clave en la historia del futbol mexicano tanto en la cancha como en los banquillos. Como futbolista, fue pionero en su generación, siendo el primer mexicano en integrarse a la liga de los Países Bajos con el club Vitesse. Además, tuvo un paso destacado por Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde disputó más de un centenar de partidos entre 1998 y 2003 y fue parte del equipo que llegó a la final del Torneo Invierno 2001, consolidando su liderazgo en el mediocampo y ganándose la admiración de la afición local.
Tras su retiro en el futbol profesional, Del Olmo decidió continuar su pasión en los engramados desde los banquillos. Su trabajo más reconocido fue con Xolos de Tijuana, equipo al que condujo en la obtención del ascenso a la Primera División del fútbol mexicano en 2011. Su gestión fue fundamental para consolidar al conjunto fronterizo en la máxima categoría, evitando posteriores descensos y cimentando bases sólidas para su evolución futura. La visión de Del Olmo ayudó a transformar a una escuadra en ascenso en un competidor permanente en la Liga MX, dejando un legado duradero en la historia del club.
El vínculo del entrenador con el futbol profesional también abarca etapas previas en Tigres Los Mochis, filial del equipo regio, y en otros clubes como Correcaminos y Veracruz, donde perfeccionó su metodología de entrenamiento y estrategia futbolística. La relación entre Tigres y Xolos, hoy en día dos instituciones con historia entrelazada, refleja el impacto que Joaquín del Olmo tuvo en el desarrollo del futbol en la región, destacando su perseverancia y capacidad para impulsar proyectos ambiciosos.
En la actualidad, el enfrentamiento entre ambos equipos simboliza más que un duelo deportivo; representa la influencia de una figura que ha llevado a diferentes escuadras a niveles superiores, dejando una marca imborrable en la historia del balompié mexicano.
