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De Leoncita a Monja: La transformación de María Belén Simmermacher

María Belén Simmermacher, exjugadora de hockey, elige la vida religiosa tras un exitoso paso por el deporte. Su historia inspira.

Por Redacción1 min de lectura
La exjugadora de hockey eligió la vida religiosa tras una carrera prometedora.
La exjugadora de hockey eligió la vida religiosa tras una carrera prometedora.
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San Pedro, Argentina. – María Belén Simmermacher, exjugadora del equipo juvenil de hockey argentino, dejó atrás una prometedora carrera deportiva para seguir su vocación religiosa. Desde 2006, Simmermacher ha sido conocida como Maria Vergine dei Tramonti y actualmente es parte de la Residencia Universitaria Católica Foyer Bon Accueil en Suiza.

Simmermacher cumplió un papel destacado en el Mundial Junior de Hockey de 2001, donde su equipo logró la medalla de plata. A sus 17 años, la experiencia en Quilmes fue un momento clave de crecimiento personal y profesional. Participar en el seleccionado junior representó no solo un alto nivel de competencia, sino también el honor de vestir la camiseta argentina.

A lo largo de su trayectoria, mantuvo contacto con sus compañeras, aunque la vida misionera y el tiempo redujeron esos vínculos. Sus recuerdos de la época son positivos: la experiencia de jugar junto a figuras como Soledad García y Mariné Russo fueron inspiradoras para su carrera y su vida personal. Aunque actualmente sigue los resultados del hockey internacional, se ha enfocado en su vida como religiosa.

Decidió dejar el hockey en 2005, después de completar su licenciatura en Economía. El proceso de discernimiento vocacional la llevó a la vida consagrada, donde sintió que Dios la llamaba a un camino diferente. Desde su entrada al noviciado, ha dedicado su vida a la espiritualidad y a servir a los demás, participando en diversas actividades misioneras.

La vida de Simmermacher refleja un profundo compromiso con su fe y una gratitud por su trayectoria deportiva. Participa activamente en la comunidad católica y sigue promoviendo valores cristianos aprendidos en su familia. Su historia resalta la posibilidad de elegir caminos inesperados, transformando el éxito deportivo en una vocación espiritual.

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