Alcubierre, Aragón. - Fernando Lasheras Taira ha convertido el ajedrez en un pilar de convivencia y aprendizaje en su comunidad. Con más de diez años de experiencia como jugador y educador, ha logrado una conexión profunda entre niños y adultos a través de este juego de estrategia, que se ha vuelto parte de la cultura local.
Datos clave
- Quién: Fernando Lasheras Taira, profesor y jugador de ajedrez.
- Qué: Promueve el ajedrez como herramienta educativa y social.
- Dónde: Alcubierre, España.
- Cuándo: Más de una década de trabajo.
- Impacto: Fomenta valores como la disciplina y el autocontrol.
Lasheras inició su labor al organizar un taller de ajedrez, que rápidamente ganó popularidad y llevó a la creación de una escuela en la que participan tanto niños como adultos. Según él, el ajedrez no solo se trata de hacer movimientos en un tablero, sino que es un medio para desarrollar habilidades valiosas como el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
¿Qué beneficios aporta el ajedrez a los jóvenes?
El profesor destaca que los niños que practican ajedrez muestran un crecimiento notable en su madurez y autocontrol. A través del juego, se les enseña la importancia del esfuerzo y la disciplina. Fernando comparte que la experiencia es comparable a aprender música, donde la práctica constante puede llevar a grandes logros.
¿Cómo ha influido en la comunidad?
El ajedrez ha revitalizado la cultura local de Alcubierre, generando un mayor interés en figuras destacadas del ámbito ajedrecístico. El pueblo ha recibido a campeones internacionales, convirtiéndose en un referente en este deporte a nivel educativo. Los recreos escolares ahora incluyen ajedrez, una actividad que une a las generaciones.
Fernando también recuerda con cariño sus interacciones con grandes figuras del ajedrez y el impacto positivo que ha tenido en sus alumnos. Su enfoque resalta la importancia de los valores de respeto y autocrítica en el juego, principios que considera esenciales no solo en ajedrez, sino en la vida misma.
Lasheras sigue compitiendo porque lo disfruta y valora el tiempo que logra compartir con sus nietos, enseñándoles a hacer música o a observar el cielo. Su legado es uno de unión y aprendizaje, donde el ajedrez se convierte en un vehículo de crecimiento personal y comunitario.
Con información de diariodelaltoaragon.es

