Mar del Plata, Argentina. – El 7 de febrero se celebra el Día Nacional del Bailarín de Tango en honor a Ovidio José Bianquet, conocido como el Cachafaz, quien falleció en esta fecha en 1942. Su legado en el tango y su estilo único lo convirtieron en una figura icónica del baile argentino.
Nacido el 14 de febrero de 1885 en el barrio de Boedo, Bianquet se destacaba por su habilidad en la pista. Sus presentaciones lo llevaron a escenarios de prestigio en ciudades como París y Nueva York. Su amistad con figuras importantes como Carlos Gardel y Francisco Canaro solidificó su importancia en la historia del tango.
Cachafaz enfrentó una vida llena de desafíos, incluyendo peleas de barrio que reflejaban la cultura de su tiempo. A pesar de su fama, en su última actuación, mostró la misma pasión de siempre, terminando su presentación en el restaurante El Rancho Grande antes de que su vida culminara de manera trágica.
La última compañera artística de Bianquet, Carmencita Calderón, recordó su comportamiento respetuoso y la fuerte camaradería que mantenían. Sin embargo, las constantes acusaciones de que estaban juntos carecían de fundamento, ya que Bianquet tenía familia. Su inesperada muerte dejó una huella profunda en el mundo del tango.
Desde entonces, el 7 de febrero simboliza una celebración de su legado. El Cachafaz no solo fue un bailarín, sino un revolucionario del tango que inspiró a generaciones. En el futuro, la comunidad continuará honrando su historia y el impacto que tuvo en la cultura argentina.

