Una obra contemporánea como 'Lexikon', dirigida por Tanya Beyeler y Pablo Gisbert, destaca por su acumulación de referencias culturales y un enfoque que podría percibirse como burgués. A través de su narrativa y presentaciones, la obra revela un teatro que se aleja de los espectadores comunes, traduciéndose en un espectáculo de altos costos y selectividad.
El espectáculo se distingue por la inclusión de elementos que abarcan desde artistas como Jean Michel Basquiat hasta lugares emblemáticos como el Auditorio Grand Lumière en Cannes. Sin embargo, su tendencia a comentar sobre diversas figuras de la cultura contemporánea carece de profundidad argumentativa, lo que lleva a una sensación de esnobismo que se siente en cada escena.
La compañía El Conde de Torrefiel ha encontrado su espacio en el teatro posdramático, donde buscan combinar la escenografía plástica con narrativas literarias. 'Lexikon' no es la excepción, aunque a veces parece extenderse más allá de las posibilidades de su formato, con una duración que desafía la capacidad de atención del público.
A pesar de estos inconvenientes, hay momentos brillantes en la obra, como las escenas que tienen lugar en un museo y en la Academia Española, donde el humor inteligente y la autoparodia crean una conexión genuina con los espectadores. Estas instancias destacan una comunicación artística auténtica que, aunque brevemente, logra desmarcarse del tono pretencioso que predomina en gran parte de la presentación.
En un contexto donde el teatro contemporáneo a menudo es visto como exclusivo, 'Lexikon' invita a la reflexión sobre cómo las obras de arte pueden trascender sus fronteras elitistas y generar un diálogo más amplio con el público general.
Con información de larazon.es

