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Cultura

La conexión literaria entre Bárbara Montes y Juan Gómez-Jurado

Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes comparten su enfoque sobre la literatura infantil, equilibrando creatividad y respeto hacia los jóvenes lectores.

Por Redacción1 min de lectura
Autores discuten su enfoque respectivo sobre la literatura infantil y juvenil.
Autores discuten su enfoque respectivo sobre la literatura infantil y juvenil.
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Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes, ambos destacados en la literatura infantil y juvenil, han colaborado para crear obras que resuenan con los jóvenes lectores. Su trabajo incide en temas relevantes que trascienden la mera narrativa, formando conexiones profundas con su audiencia. Este enfoque es evidente en "Misterio S.A. Los fantasmas no existen", la última adición a su repertorio literario.

La nueva serie se centra en Claudia, una adolescente con sentimientos encontrados tras la muerte de su madre, y Cleo, un joven fantasma con un pasado olvidado. Juntos, investigan la desaparición de la médium Amelia Thorne en una isla llena de secretos y misterios. A través de esta trama, los autores abordan temas como el duelo y la memoria, buscando ofrecer una experiencia reflexiva para sus lectores.

El proceso creativo de Montes y Gómez-Jurado comenzó tras una reflexión sobre la condescendencia de ciertos libros dirigidos a niños. Montes notó que estos textos a menudo limitaban el potencial de sus lectores. Por ello, decidieron escribir novelas que no solo entretuvieran, sino que también desafiara a los jóvenes a profundizar en su entendimiento del mundo.

Ambos autores adaptan su estilo según la madurez de sus lectores. Gómez-Jurado enfatiza la importancia de hablarles de manera directa y sincera, mientras que Montes utiliza sus conocimientos en psicología infantil para ajustar el contenido. Esta combinación resulta en obras que empoderan a los jóvenes al hacerlos sentir valorados e inteligibles.

La planificación de sus historias es un elemento fundamental. Desde la creación de personajes hasta el desarrollo de tramas, ambos se involucran activamente en cada aspecto del proceso. Esta dinámica no solo asegura que el producto final sea coherente, sino que también mantiene el interés de los jóvenes en la lectura, ayudando a cultivar su amor por los libros.

Con información de elpais.com

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