Descubre cómo la felicidad y la atención afectan nuestra percepción del tiempo.
Se ha comprobado que nuestras percepciones del tiempo varían según las emociones que experimentamos. En situaciones de disfrute, como celebraciones o momentos con amigos, el cerebro se concentra tanto en el presente que pierde la noción del tiempo. Un estudio indica que el cerebro no tiene un cronómetro interno preciso y depende de diferentes señales para medir el tiempo que pasa.
La neurocientífica Sophie Scott aclara que experiencias emocionantes generan más recuerdos y estímulos, lo que hace que el tiempo parezca avanzar rápido. Además, la dopamina, un neurotransmisor asociado a la felicidad, incrementa durante estos momentos, alterando también nuestra percepción temporal.
Así, vivir el presente se vuelve esencial no solo para disfrutar, sino también para apreciar el paso del tiempo.

