Mónica Puig comparte cómo la maternidad transformó su vida

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Mónica Puig ha encontrado un nuevo ritmo de vida con la llegada de su hija Mila. Asegura que "es algo bien lindo ser mamá".(Suministrada) / Foto: Especial

San Juan, Puerto Rico. – Mónica Puig, medallista olímpica, ha experimentado una profunda transformación en su vida tras convertirse en madre de su hija Mila Alexandra. La extenista de 32 años ha encontrado un nuevo ritmo lleno de amor y momentos significativos. La maternidad, describe, le ha permitido vivir el momento y disfrutar la vida de manera diferente.

Puig, quien se retiró del tenis en 2022, explica que la transición de una vida de competiciones a cuidar de un bebé fue desafiante al inicio. Sin embargo, ha disfrutado cada instante con Mila, quien ahora tiene nueve meses. Reconoce que los primeros meses fueron complicados debido a los cambios en su rutina, pero no tiene quejas de la experiencia, considerándola un proceso hermoso.

La extenista también ha notado cambios personales significativos desde que se convirtió en madre. Su paciencia ha aumentado y ahora se toma el tiempo para celebrar pequeños descubrimientos de su hija. Puig menciona que su enfoque, que antes estaba centrado en la planificación y los torneos, ha cambiado, permitiéndole vivir más en el presente y adaptarse a lo inesperado.

Junto a su esposo Nathan Rakitt, Mónica ha creado un equipo donde ambos comparten el cuidado de Mila, lo que ha fortalecido su relación. Nathan, a pesar de sus responsabilidades laborales, se involucra activamente en la crianza, lo que ha hecho que Mónica admire aún más su compromiso como padre. El equilibrio entre su vida profesional y su nuevo rol como madre presenta retos, pero la extenista está determinada a encontrar la forma de manejar ambas facetas.

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