Shenzhen, China. – BYD ha realizado una prueba de carga ultrarrápida de 1.500 kW, lo que podría revolucionar la electrificación global. Este avance permite cargar suficientes baterías para recorrer 400 kilómetros en aproximadamente cinco minutos, equiparando así el tiempo de recarga a un repostaje tradicional de combustible.
La tecnología, denominada Flash Charging, logra triplicar la potencia de los cargadores más robustos actualmente disponibles, que operan entre 350 kW y 500 kW. A medida que Europa discute sus planes para el fin de vehículos de combustión en 2035, BYD se posiciona como líder al demostrar que el tiempo de carga —un obstáculo clave para la adopción de eléctricos— está siendo abordado eficientemente.
El uso de 1.500 kW plantea desafíos significativos en términos de infraestructura. La recarga en esta escala exige una red eléctrica que, en la actualidad, no está disponible a gran escala ni en China ni en Europa. Esto incluye la necesidad de estaciones de carga diseñadas específicamente para soportar media tensión y equipadas con sistemas de refrigeración y transformadores dedicados.
La química detrás de las baterías también merece atención. BYD utiliza una versión avanzada de su celda Blade, diseñada para soportar la carga rápida sin comprometer la durabilidad. Sin embargo, este rendimiento aún necesitará ser validado en situaciones reales después del despliegue. La industria ha visto casos anteriores donde las expectativas no se cumplieron, planteando dudas sobre la viabilidad a largo plazo.
BYD planea lanzar su red comercial de Flash Charging en China en el próximo año, con una expansión internacional proyectada para finales de 2027. Para entonces, la industria europea estará en proceso de homologación de sus plataformas de carga, lo que plantea interrogantes sobre el tiempo que tardará en adoptar esta nueva tecnología.


