Peabody, Massachusetts. – La trágica historia de Jason Bernard, un adolescente que sufrió acoso escolar, resalta la necesidad de reformar la legislación estatal sobre el bullying. Su familia busca que su experiencia impulse cambios significativos en las normas que protegen a los estudiantes.
A pesar de la aprobación de “An Act Relative to Bullying in Schools” en 2010, el acoso sigue siendo un grave problema en las escuelas de Massachusetts. Un informe reciente indica que más del 41% de los estudiantes de secundaria se han sentido acosados, un aumento en comparación con el 35% de hace cuatro años.
Laura Mangini, abogada de una familia que denuncia el acoso en Northampton Public Schools, recibe semanalmente llamadas de padres que informan sobre la falta de respuesta de las escuelas ante estos casos. Un estudio de la Universidad Northeastern concluyó que muchos distritos no investigan adecuadamente las quejas de bullying, dejando a los estudiantes en una situación vulnerable.
El problema del acoso también afecta más a los estudiantes de color y aquellos con discapacidades, aumentando las preocupaciones de los defensores de los niños. Iván Espinoza-Madrigal, director ejecutivo de Lawyers for Civil Rights, señala que la creciente división política exacerbó la situación, llevando a más estudiantes a sufrir acoso en línea y en la escuela.
En un caso impactante, una madre de Northampton lleva su queja a la corte federal tras la muerte de su hija multirracial, quien sufrió acoso racista en su escuela. El caso destaca la urgencia de una respuesta efectiva y significativa contra el bullying, que ha dejado huellas graves en la vida de muchos jóvenes.


