Ciudad de México. – La noticia de la fusión entre Viva Aerobus, bajo la dirección de Roberto Alcántara, y Volaris, presidida por Enrique Beltranena, podría transformar el panorama del mercado aéreo mexicano. Este movimiento se presenta como la reconfiguración más significativa desde el cierre de Mexicana de Aviación en 2010.
Aunque el acuerdo pretende mantener operaciones y marcas separadas, su impacto en el consumidor podría ser profundo. Los pasajeros podrían experimentar cambios en rutas, frecuencias, tarifas y disponibilidad, lo que plantea interrogantes sobre la verdadera competencia en el sector.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, liderada por Jesús Esteva, aún necesita aprobar esta operación. Los datos indican que, juntas, ambas aerolíneas controlan más del 70% de los asientos nacionales y compiten en 45 rutas. Este nivel de concentración podría elevar el índice HHI a niveles cercanos a un monopolio.
A partir de esta fusión, la Comisión Nacional Antimonopolio, dirigida por Andrea Marván, deberá evaluar no solo el conjunto del mercado, sino cada ruta específico. Cualquier aumento en tarifas o reducción en frecuencias podría afectar considerablemente a los consumidores finales, quienes buscan opciones específicas a precios competitivos.
En el ámbito internacional, la situación es más compleja. Aunque Viva y Volaris enfrentan competencia de otras aerolíneas, en algunos corredores tienen una participación de mercado muy alta. Esta fusión podría producir un mayor poder de compra, pero también una posible disminución en la presión para mantener tarifas accesibles.
La pregunta crítica es si las autoridades permitirán que la fusión genere un monopolio sin los adecuados controles y equilibrios. La aprobación debería incluir condiciones claras para proteger a los consumidores y asegurar un mercado competitivo en el futuro.


