Donald Trump un mediador mediático y corporativo: la paz como contrato comercial, no como proceso de paz duradera entre naciones

6 minutos de lectura
Roberto N. Guerrero-Vega | Foto: Especial

Donald Trump promete llevar la paz a Ucrania como quien cierra un trato inmobiliario: rápido, mediático y sin testigos incómodos. La historia reciente demuestra que los acuerdos firmados como contratos intercambiando concesiones por promesas son frágiles. La diplomacia transaccional puede generar titulares, pero rara vez construye paz duradera.

En los últimos 30 años se han firmado 2,144 acuerdos de paz en más de 170 procesos (PA-X Peace Agreement Database, 2025). Sin embargo, de 259 conflictos, 159 volvieron a estallar (PRIO, 2016). La firma de un papel no garantiza la paz. Los Acuerdos de Minsk (2014–2015) muestran los riesgos de la paz transaccional: ceses al fuego frágiles, compromisos vagos y ausencia de garantías verificables. El resultado fue la escalada bélica que culminó en la invasión rusa de 2022 (Walter, 2015).

La mediación efectiva no se limita a alcanzar un acuerdo, sino a transformar la relación entre las partes. Según el Harvard Negotiation Project (Fisher, Ury & Patton, 2011), separar a las personas del problema y centrarse en intereses, en lugar de posiciones rígidas, es esencial para construir acuerdos sostenibles. La propuesta de Donald Trump para mediar entre Rusia y Ucrania se asemeja más a un negocio cerrado: territorio por seguridad, sanciones por acceso económico. Los Acuerdos de Minsk muestran que cuando el proceso queda subordinado al resultado inmediato, los conflictos se reavivan en cuestión de meses (PA-X Peace Agreement Database, 2025).

La experiencia internacional indica que los acuerdos de paz que carecen de mecanismos de verificación robustos y garantías externas tienden a fracasar. Dayton (1995) ejemplifica cómo la supervisión de la OTAN y la ONU permitió la estabilidad de Bosnia tras la guerra, aunque con tensiones latentes (Cohen, 2001). En cambio, Minsk careció de observadores efectivos, y las promesas quedaron en papel, recordando que un contrato sin notario ni testigos es solo un papel mojado (UCDP, 2021).

La legitimidad y la inclusión son factores decisivos. Según Bush y Folger (1994), la mediación transformativa busca empoderamiento y reconocimiento de todas las partes, no solo cerrar un acuerdo formal. El Acuerdo de Paz de Colombia (2016) integró a víctimas y sociedad civil, reforzando la estabilidad del acuerdo incluso ante desafíos internos (García & Palacios, 2019). Por el contrario, procesos que excluyen a la sociedad civil, como ocurrió en Sudán del Sur, muestran que la ausencia de participación condena al acuerdo a la fragilidad y la repetición de los conflictos (De Vries, 2020).

No basta con negociar cláusulas; la profundidad del contenido determina la durabilidad. Los acuerdos que incluyen DDR, justicia transicional y mecanismos de verificación tienen más probabilidades de sobrevivir que los ceses al fuego mínimos o transacciones rápidas (PA-X Peace Agreement Database, 2025; UCDP, 2021). La paz conceptualizada como intercambio inmediato de concesiones, como podría intentarse bajo la diplomacia transaccional de Trump, carece de esta dimensión y deja a las partes dependientes de la buena voluntad del mediador o de terceros.

Finalmente, el rol del mediador es determinante. La mediación efectiva exige imparcialidad y capacidad para generar confianza, mientras que la personalización extrema del proceso puede restar credibilidad a cualquier compromiso. El estilo de Trump como “deal maker” podría percibirse como parcial, transformando la negociación en espectáculo más que en un proceso de construcción de paz. 

La diferencia entre un trato cerrado y una paz duradera no es solo la rapidez con que se firma, sino la confianza, la legitimidad y la profundidad del acuerdo que se construye (Bush & Folger, 1994; Fisher, Ury & Patton, 2011). Si el objetivo real es lograr una paz que sobreviva al tiempo y a las tensiones políticas, no basta con la mediación mediática ni con contratos inmediatos; se requiere un proceso que transforme la relación entre los contendientes, que garantice cumplimiento verificable y que involucre de manera activa a todas las voces afectadas. Solo así se puede aspirar a una paz duradera y verdadera, y dejar en claro que la diplomacia no es un negocio, sino un compromiso con la estabilidad y la vida de millones de personas. Este es el punto central que subraya el título: la paz no puede ser tratada como un contrato, sino construida como un proceso serio, inclusivo y verificable.

Referencias

  • Bush, R. A. B., & Folger, J. P. (1994). The Promise of Mediation: Responding to Conflict Through Empowerment and Recognition. Jossey-Bass. Open Library
  • Cohen, R. (2001). Sustaining Peace after Dayton: International Supervision and the Role of NATO. Oxford University Press. Google Books
  • De Vries, H. (2020). Peace Agreements and Fragile States: Lessons from Sudan and South Sudan. Routledge. ResearchGate
  • Fisher, R., Ury, W., & Patton, B. (2011). Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving In (3rd ed.). Penguin Books. CMC Marmot
  • García, M., & Palacios, J. (2019). Paz, reconciliación y justicia transicional en Colombia y América Latina. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Librería Siglo
  • PA-X Peace Agreement Database. (2025). Version 9. PeaceRep
  • PRIO. (2016). Uppsala Conflict Data Program (UCDP) Dataset 1975–2021. Uppsala University.
  • UCDP. (2021). Peace and Conflict Data. Uppsala University. UCDP
  • Walter, B. F. (2015). Committing to Peace: The Successful Settlement of Civil Wars. Princeton University Press. Archive.org
Compartir este artículo
Doctor en Métodos Alternos de Solución de Conflictos