El mandatario justifica la intervención de Washington para prevenir el control de Moscú y Pekín sobre los recursos petroleros.
Washington, D.C. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abre la puerta a que China y Rusia adquieran crudo venezolano gestionado por su administración, defendiendo la intervención estadounidense como una medida para evitar que ambas potencias asiáticas y euroasiáticas tomen el control de estos recursos. “Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten”, afirmó el mandatario durante una reunión en la Casa Blanca con directivos de importantes empresas petroleras.
Esta declaración se produce en el contexto de la reciente incautación por parte de fuerzas estadounidenses de un quinto petrolero vinculado al transporte de crudo venezolano, y tras el anuncio de que Washington se encargaría de la comercialización de millones de barriles del país sudamericano. Donald Trump reiteró su advertencia de que, de no haber intervenido Estados Unidos, tanto China como Rusia habrían aprovechado la situación para asegurar el acceso al petróleo de Venezuela.
El presidente estadounidense enfatizó su expectativa de que las compañías petroleras inviertan en la construcción de nuevas instalaciones en lugar de limitarse a renovaciones. “Espero que construyan todo completamente nuevo, que eliminen la vieja chatarra que ha estado allí durante tantos años y que lo hagan de la manera correcta”, declaró, sugiriendo que los acuerdos a largo plazo implicarían una transformación profunda del sector. Previamente, Trump había ofrecido disculpas a las empresas que no pudieron asistir a la reunión por falta de espacio, asegurando que los secretarios de Energía y del Interior se reunirían con ellas la semana siguiente.
La política de intervención de Estados Unidos en el sector energético venezolano se enmarca en una estrategia más amplia de presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. La administración Trump ha buscado desestabilizar el régimen a través de sanciones económicas y el apoyo a la oposición, argumentando la necesidad de restaurar la democracia y aliviar la crisis humanitaria en el país. La gestión del crudo venezolano por parte de Estados Unidos representa un paso significativo en esta política, reconfigurando las dinámicas geopolíticas y económicas en la región.


