Analistas alertan sobre la credibilidad de Banxico por inflación persistente

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Ciudad de México. – La credibilidad del Banco de México (Banxico) enfrenta un desafío ante la persistente inflación, la cual se resiste a ceder y se mantiene por encima del objetivo del banco central, según advierten analistas económicos. La reiterada postergación del retorno de la inflación al rango de 3% (+/-1 punto porcentual) ha erosionado la confianza del mercado en las proyecciones de la institución, señaló Ernesto Revilla, economista en jefe para América Latina de Citigroup, durante un seminario de perspectivas económicas en el ITAM.

Las estimaciones de Citigroup proyectan que la inflación cerrará 2026 en 4.2%, manteniéndose fuera del objetivo, con un componente subyacente —que excluye precios volátiles— previsto en 4.4% al final de ese año. La inflación subyacente es un indicador clave de las presiones inflacionarias persistentes y de la formación de expectativas. Si bien la inflación general ha mostrado moderación, los servicios continúan presentando resistencias, con la inflación subyacente acelerándose a 4.33% a finales de 2025, impulsada por los precios de los servicios, que son más sensibles a los costos laborales y a la inercia inflacionaria.

Carlos Capistrán, economista en jefe para América Latina y Canadá de Bank of America, coincidió en que el principal reto es contener la inflación, especialmente en el sector de servicios. Atribuyó parte de esta situación a aumentos salariales que no se han visto compensados por incrementos en la productividad, un factor sensible en México dada la informalidad y las brechas de eficiencia.

Factores como ajustes al IEPS, cambios arancelarios y un nuevo incremento al salario mínimo podrían generar presiones inflacionarias adicionales al inicio de 2026. Revilla destacó que los aumentos recientes al salario mínimo, al ampliar su cobertura, podrían tener un mayor impacto en la inflación, funcionando como referencia indirecta para negociaciones salariales y elevando el riesgo de efectos de segunda vuelta.

La comunicación del Banxico también ha sido objeto de escrutinio. El ajuste consecutivo de sus calendarios de convergencia inflacionaria ha generado un costo reputacional. Si los participantes del mercado perciben que las proyecciones del banco central pierden poder predictivo, las expectativas de inflación podrían desvincularse del objetivo, lo que es crucial para la credibilidad en un régimen de metas de inflación, ya que funciona como un amortiguador ante choques económicos.

El entorno macroeconómico presenta un panorama mixto para México en 2026. Si bien el nearshoring y la integración manufacturera con Estados Unidos impulsan la inversión, el crecimiento ha sido moderado y el balance fiscal enfrenta presiones. Una inflación subyacente por encima del 4% limitaría el margen para relajar las condiciones monetarias sin reavivar presiones de precios.

Bank of America anticipa que Banxico podría realizar cuatro recortes a la tasa de referencia en 2026, cerrando el año en alrededor de 6%. Sin embargo, este escenario depende de que la desinflación avance, no haya una depreciación marcada del peso ni choques externos. La cautela de Banxico también estará influenciada por la política de la Reserva Federal y el comportamiento de los flujos hacia mercados emergentes para evitar volatilidad cambiaria.

Los próximos trimestres serán clave para evaluar la trayectoria de la inflación subyacente y de los servicios, así como las expectativas a mediano y largo plazos. Históricamente, la credibilidad del Banxico ha sido fundamental para estabilizar precios y mercados financieros. Cualquier percepción de desanclaje de expectativas podría reflejarse en primas de riesgo, curvas de rendimientos y en la sensibilidad del tipo de cambio.

El debate iniciado por Citigroup y Bank of America subraya una preocupación central: la inflación cede, pero no lo suficiente en sus componentes persistentes. El desafío para el banco central radica en recuperar el anclaje de las expectativas sin frenar innecesariamente la actividad económica. La evolución de los servicios, salarios, productividad, decisiones fiscales y el entorno externo determinarán si Banxico puede reducir tasas de forma ordenada y mantener la confianza en su compromiso con el objetivo de inflación.

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