Morelia, Michoacán. – Han transcurrido cinco años desde el feminicidio de Jessica González Villaseñor, y su familia continúa en una incansable lucha por obtener justicia plena. Actualmente, la familia espera la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto a una carpeta de investigación que busca revocar la reducción de la pena máxima impuesta a Diego Urik Mañón Melgoza, así como la decisión final del Poder Judicial de Michoacán.
La madre de Jessica, Verónica Villaseñor, describió el proceso como arduo, enfrentando un equipo de más de 50 abogados defensores. Relató que durante la desaparición y posterior investigación, ella y su familia pasaron días sin comer ni dormir, dedicados a seguir cada pista y recopilar pruebas para demostrar la culpabilidad de Mañón Melgoza, quien tenía 18 años al momento del crimen.
Villaseñor expresó su frustración ante la lentitud y las aparentes debilidades del sistema judicial, a pesar de contar con un caso sólido. A pesar de los amparos presentados por la defensa de Mañón Melgoza, la familia ha utilizado todos los recursos legales a su alcance, enfrentándose a siete bufetes de abogados, cada uno con hasta diez litigantes.
La familia reconoció desde el principio las posibles


