Ciudad de México. – Investigadores han dado un paso significativo en el tratamiento de los daños cerebrales provocados por un ictus, utilizando células madre para restaurar la función neuronal. Un estudio conjunto del Instituto Sanford Burnham Prebys de Descubrimiento Médico y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Singapur ha desarrollado una nueva estrategia para superar las barreras que hasta ahora limitaban la efectividad de las terapias con células madre en el cerebro.
Un ictus, o accidente cerebrovascular, ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o se reduce drásticamente, privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes. Las células cerebrales, a diferencia de otras en el cuerpo, tienen una capacidad de regeneración muy limitada, lo que a menudo resulta en daños permanentes y secuelas severas. Adicionalmente, la zona afectada por el ictus se vuelve un entorno hostil, dificultando la supervivencia y el correcto funcionamiento de cualquier célula trasplantada.
El equipo de científicos logró identificar una combinación de moléculas pequeñas y proteínas estructurales que, administradas junto con células madre, promueven la integración de las nuevas neuronas en la región dañada. Crucialmente, los investigadores desarrollaron métodos para verificar que estas nuevas neuronas no solo poblaban el área afectada, sino que también establecían las conexiones neuronales adecuadas con el tejido circundante y las zonas cerebrales más allá de la cicatriz post-ictus.
Mediante el uso de un marcador genético, los científicos pudieron rastrear el desarrollo y la conectividad de las células madre trasplantadas en cerebros de ratones con daño cerebral inducido. Observaron que la combinación terapéutica permitía que las neuronas se extendieran a las áreas correctas y establecieran conexiones funcionales, imitando la arquitectura neuronal previa al daño.
Si bien estos prometedores resultados se obtuvieron en modelos animales y aún se requiere investigación para su aplicación en humanos, representan un avance considerable en la búsqueda de tratamientos efectivos para la recuperación neurológica post-ictus. La investigación abre una vía de esperanza para miles de pacientes que sufren las consecuencias de esta devastadora condición médica.
