Mérida, Yucatán. – La violencia sexual contra niñas y adolescentes representa el problema más grave y desatendido en Yucatán, superando al suicidio, alcoholismo o violencia de género, según advirtió Gina Villagómez Valdés, investigadora social de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
Villagómez Valdés señaló que las políticas públicas actuales se han enfocado en la violencia contra las mujeres en general, dejando de lado la violencia sexual infantil, que a menudo ocurre dentro del entorno familiar. Abusos perpetrados por padrastros, abuelos y otros parientes son un secreto guardado que requiere un cambio urgente, destacó la especialista.
Las declaraciones de la investigadora surgen tras un trágico suceso en Izamal, donde un sujeto conocido como “El Flaco” presuntamente abusó sexualmente y privó de la vida a su hijastra. La experiencia de Villagómez en trabajo de campo revela que muchas mujeres que denuncian violencia familiar también fueron víctimas de abuso sexual en su infancia.
La investigadora enfatizó que la comunidad también guarda silencio ante este problema. Relatos de mujeres ancianas sobre violaciones sufridas en su niñez y la atención a niñas en centros gubernamentales evidencian la recurrencia y el silencio que rodea estos abusos.
Villagómez Valdés criticó que la política pública no aborde esta problemática de manera preventiva, de atención y sanción, dejando a niños, niñas y adolescentes sin voz. Subrayó que el abuso sexual infantil, especialmente por parte de familiares, es una realidad callada en muchos municipios, incluso en la capital.
La especialista indicó que este grave problema social no está contemplado en el programa del Renacimiento Maya ni en los proyectos federales dirigidos a mujeres, los cuales priorizan el fortalecimiento de liderazgos femeninos en lugar de la prevención de la violencia sexual infantil.
Aunque las drogas y el alcohol son detonantes de hechos violentos, Villagómez Valdés aseguró que el origen del feminicidio radica en la cultura de género que devalúa a las mujeres. Mencionó que comentarios machistas persisten entre empresarios, académicos y políticos, incluso cuando públicamente se muestran políticamente correctos.
La investigadora recalcó que la violencia contra mujeres y menores ocurre en el hogar y que las autoridades conocen esta situación, pero carecen de políticas públicas efectivas para proteger a las infancias y adolescencias de la violencia sexual. Añadió que, a diferencia de otras regiones donde los feminicidios ocurren por desconocidos, en Yucatán las parejas o exparejas son los principales agresores, originados por el machismo.
Finalmente, Villagómez Valdés señaló la falta de asignación de recursos públicos para políticas intensivas y permanentes de prevención del abuso sexual infantil. Insistió en la ausencia de planes municipales para detectar, atender y sancionar a los agresores, así como de proyectos funcionales para prevenir adicciones.
