Mérida, Mérida. – Tras la aparente calma de la Semana Santa, la crisis energética ha regresado con fuerza. Desde la noche del Domingo de Resurrección, se reportaron apagones en diversas zonas, creando preocupación entre los ciudadanos por el retorno de una situación crítica.
La tarde del lunes 6 de abril destacó por cortes eléctricos que superaron las cuatro horas, lo que llevó a nuevas suspensiones del suministro. Esta situación ha devuelto la ansiedad a los merideños, quienes enfrentan una vez más los efectos colaterales de la inestabilidad eléctrica en su día a día.
A partir del martes 7 de abril, las interrupciones de luz sin previo aviso han generado repercusiones en la actividad laboral y comercial. Varios medios de comunicación locales también se han visto afectados, ya que sus plantas repetidoras, ubicadas en áreas sujetas al Plan de Administración de Cargas de Corpoelec, se encuentran fuera de servicio, limitando el acceso a información actualizada.
Este golpe al sector productivo se siente con fuerza, mientras que el sistema educativo lucha por mantenerse operando en un entorno de incertidumbre. La falta de pronunciamientos oficiales ha dejado a la población en la oscuridad sobre las causas y la duración de estas fallas eléctricas, aumentando el desasosiego.
A medida que los habitantes de Mérida regresan de sus vacaciones, se encuentran de nuevo ante un desafío que afecta su calidad de vida. Los cortes no solo impactan el municipio capital, sino que también se extienden a otras localidades en la región, haciendo evidente la extensión del problema energético que enfrenta la entidad andina.

