Si bien el reciente aumento al salario mínimo representa un impulso positivo para el ingreso de numerosas familias y el sostenimiento del consumo básico, el mes de enero continúa siendo un periodo complejo debido a los gastos acumulados y los ajustes inherentes al inicio del año para las empresas.
El verdadero reto, explicó Martínez Ríos, reside en convertir este mayor poder adquisitivo en una actividad económica robusta que no ponga en riesgo a las micro y pequeñas empresas. Estas últimas son las principales generadoras de empleo formal en la región. Para alcanzar este objetivo, es indispensable crear un entorno de certidumbre que incluya facilidades en pagos como el predial, el arranque oportuno de la obra pública, agilización de trámites y un esfuerzo concertado para mantener la formalidad laboral.
Desde el sector empresarial, se considera que el crecimiento, el fomento al consumo y la conservación del empleo deben ser prioridades compartidas. Esta visión conjunta es fundamental para que 2026 se consolide como un año de estabilidad y progreso para Xalapa.
