Análisis de las políticas y movimientos que podrían desencadenar una inminente crisis económica en Estados Unidos La semana pasada, me impactó profundamente leer que JP Morgan Chase estaba considerando ofrecer préstamos con garantía respaldada por las criptomonedas de sus clientes, a pesar de que todos sabíamos que eventualmente estos activos comenzarían a integrarse en la economía real. Este movimiento evidencia cómo las instituciones financieras tradicionales están cada vez más abiertas a incorporar las criptomonedas en sus productos y servicios, anticipándose a un futuro donde estos activos tendrán un papel más relevante en las transacciones cotidianas. Desde el año 2020, el bitcoin ha mostrado una volatilidad casi cuatro veces superior a la de los principales índices bursátiles. Además, ha sido asociado con actividades ilícitas como el financiamiento del terrorismo. Aún no he visto evidencia convincente que sugiera que el bitcoin sea algo más que una herramienta para especuladores y delincuentes. Sin embargo, estos aspectos parecen no importar demasiado cuando los principales donantes políticos están vinculados a su promoción y uso. En los últimos años, los comités de acción política relacionados con las criptomonedas han invertido decenas de millones de dólares en donaciones tanto a políticos republicanos como a muchos demócratas. Este esfuerzo culminó recientemente con la aprobación de la Ley Genius, y se espera que la legislación que regula otros criptoactivos sea publicada a finales de este año. Predigo que todos estos movimientos no solo provocarán la próxima crisis financiera, sino que también intensificarán el populismo político y la inquietud en Estados Unidos. Todo esto recuerda la situación del año 2000, cuando los defensores de los derivados extrabursátiles, que no se negociaban en mercados organizados, acudieron a Washington solicitando regulaciones que impulsaran la “innovación financiera”. Lo que ocurrió fue un aumento de siete veces en los swaps d
