La reciente tragedia en una tienda y rumores sobre visas afectan la carrera del gobernador en su posible nombramiento en la Secretaría de Gobernación.
La gestión del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, enfrenta un momento de turbulencia tras una semana marcada por una tragedia que cobró la vida de 23 personas en un establecimiento comercial. Este suceso, sumado a rumores sobre la posible retirada de visas estadounidenses a integrantes de su familia, ha debilitado su imagen pública y su posición política en el estado.
Desde hace meses, Durazo ha expresado en privado su interés por reemplazar a Rosa Icela Rodríguez en la dirigencia de la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, los recientes incidentes han generado dudas entre sus aliados y rivales, quienes cuestionan su capacidad para liderar en momentos de crisis. La tragedia en la tienda Waldos fue inicialmente atribuida a un transformador de la Comisión Federal de Electricidad, una explicación que generó molestias en la empresa estatal y afectó aún más la percepción sobre la gestión del gobernante.
El incidente también ha avivado divisiones internas en Morena en Sonora, donde grupos disidentes sugieren que la tienda no debía operar por falta de medidas de seguridad elementales y que existió algún tipo de contubernio pendiente de esclarecer. La tensión favorece a otros aspirantes a la Secretaría de Gobernación, como el director del IMSS, Zoé Robledo, y Lázaro Cárdenas Batel, además del posible interés del jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, en asumir el cargo.
El propio Durazo ha tratado de deslindarse de las polémicas, anunciando que ciertos rumores sobre visas tienen un carácter de especulación. La crisis que atraviesa en su estado natal parece hacer menos viable su figura para la próxima dirigencia del gabinete federal, en un escenario donde la competencia por este puesto se intensifica. La situación en Sonora refleja cómo incidentes locales pueden influir en los intereses políticos a nivel nacional, especialmente en una coyuntura donde la estabilidad y la imagen del liderazgo son clave.
