San Luis Potosí, San Luis Potosí. – El Arzobispo de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, envió un mensaje de esperanza y fortaleza a los fieles para el inicio de 2026, instando a reforzar los lazos familiares y a encontrar paz en Cristo en todas las circunstancias.
En su mensaje de Año Nuevo, el Arzobispo deseó a los creyentes que Jesucristo, el Alfa y Omega, les acompañe durante todo el año. Subrayó la importancia de experimentar la presencia divina y de mantenerse fuertes en los propósitos, recordando que cada día, a pesar de las dificultades, ofrece oportunidades para construir algo positivo.
Cavazos Arizpe enfatizó el papel de María Santísima como compañera de la humanidad, aportando ternura, paz y oración. Deseó un año colmado de nuevas bendiciones y logros para todos.
Asimismo, recordó que el primero de enero se celebra la Jornada Mundial de Oración por la Paz, con el lema propuesto por el Papa León XIV: “La paz esté con ustedes”. Invitó a vivir el 2026 con paz, fortaleza, armonía y esperanza, describiéndose como “peregrinos de esperanza”.
El Arzobispo señaló la conclusión del año jubilar ordinario “peregrinos de esperanza” y expresó su anhelo por nuevos años extraordinarios, mencionando la posibilidad de que 2031, con los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, sea un año jubilar extraordinario. También proyectó el 2033 como el año de los 2000 años de la redención de Cristo.
Instó a la reflexión personal, familiar y laboral, invitando a la comunidad a proponerse nuevas metas para el año entrante. Recordó la importancia de la fe en Cristo para afrontar la vida, vivir con agradecimiento y reconocer la presencia de Dios incluso en las dificultades, lo cual enseña a madurar y crecer.
En cuanto a quienes han perdido seres queridos, Cavazos Arizpe expresó su unión al duelo y manifestó que el recuerdo y las experiencias de los difuntos deben ser una fuente de fortaleza, pues han cumplido su misión y ahora interceden desde el cielo.
Finalmente, exhortó a no dejarse atemorizar por nada, confiando en que la paz de Cristo y el deseo de superación fortalecerán la unión familiar. Invitó a acercarse a Dios con gratitud, disfrutando de su amistad y paz, elementos esenciales para afrontar todos los aspectos de la vida, incluyendo los proyectos y las dificultades.
El Arzobispo concluyó haciendo un llamado a apostar por la familia, fortaleciéndola y expresando su grandeza y belleza, donde se viven el amor, la paz y el respeto. Subrayó que la vida debe ser cuidada y respetada como un don de Dios y deseó bienes espirituales, confiando en que el acercamiento a Dios y la vida familiar impulsarán el camino de cada persona.
