Autoridades advierten sobre la proliferación de perros abandonados que actúan en la naturaleza y afectan la movilidad urbana En Cancún, se ha identificado la presencia de manadas de perros ferales que pueden alcanzar entre 10 y 15 animales cada una. Estos ejemplares, que en su mayoría fueron abandonados por sus dueños o que nacieron en la calle, representan un problema creciente para la seguridad y el bienestar de la comunidad. La proliferación de estas manadas ha salido del control de las autoridades municipales y de la misma ciudadanía, generando diversas complicaciones en diferentes zonas de la ciudad. Los perros que son abandonados, especialmente en las zonas periféricas y en áreas con vegetación abundante, tienden a formar grupos o manadas que adquieren comportamientos similares a los de los coyotes. Este fenómeno se ha convertido en un desafío para las autoridades ambientales y de protección animal en Quintana Roo, quienes reconocen la gravedad de la situación y la necesidad de implementar medidas eficaces para controlarla. Javier Carballar Osorio, titular del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (IBANQROO), afirmó que el problema de las manadas de perros ferales ya se ha desbordado del control humano, incluso de las acciones realizadas por las autoridades municipales. Según explicó, un animal se considera feral cuando ha vivido en estado salvaje durante un tiempo prolongado, ya sea porque nació en la naturaleza o fue abandonado y aprendió a sobrevivir sin dependencia de los humanos. El funcionario precisó que estos animales pierden su socialización con las personas y adoptan comportamientos salvajes, lo que hace más difícil su manejo y control en las zonas urbanas y rurales. La presencia de estas manadas no necesariamente implica una actitud agresiva, pues en muchos casos se agrupan principalmente para protegerse y cuidar a los cachorros, si los tienen. Carballar Osorio descartó que estas manadas sean inherentemente agresiva
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