La reforma electoral se perfila como un punto de tensión política crucial para el próximo periodo legislativo.
Durante su plenaria en Yucatán, el PAN discutió la reforma electoral que enviará el gobierno federal al Congreso. Este tema es visto como una fuente de conflicto político, con esperanzas de que las divisiones en Morena, el PT y el Partido Verde debiliten la iniciativa. La falta de comunicación sobre el contenido de la propuesta ha incrementado el malestar entre los aliados del oficialismo, sugiriendo una falta de consenso. Para el PAN, esta situación representa una oportunidad para obstaculizar la reforma, ya que podría reducir los apoyos automáticos hacia el gobierno. Los panistas se preparan así para el intenso debate legislativo que se avecina.


